
Soy de la familia de Can Det, muy vinculada a la agricultura de Sóller. Después de los estudios de económicas y otros postgrados en el extranjero trabajé muchos años en el turismo (fui gerente del Fomento de Turismo de Mallorca) pero siempre he estado activo en la actividad agrícola familiar y en los últimos 5 años con total dedicación. Esto ahora lo combino con la pertinencia al ICOMOS, entidad de la UNESCO de evaluadores y asesores de patrimonio mundial, lo que me permite estar en el mundo en contacto con los expertos en la materia.
Mi actividad en la Serra viene de nacimiento y es parte de mi educación y responsabilidad para con las generaciones pasadas y futuras. Basta decir que mantenemos la última almazara activa con sistema tradicional y el cultivo de olivos milenarios y huertos de naranjos con sistemas de regadío ancestrales.
En realidad es una lucha diaria. El entorno de nuestra actividad es un paraíso pero nuestro día a día supone un dilema entre mantener tradiciones y autenticidad con la dificultad de adoptar sistemas de producción modernos y más eficientes con una normativa que nos va en contra porque no contempla o autoriza muchas cosas que queremos mantener.
La declaración de la UNESCO lo deja mucha claro: la Serra es un paisaje cultural y sus valores implican mantener la actividad y los elementos etnológicos creados por la humanidad y que han forjado este paisaje. Por eso, con mucho orgullo podemos decir que nuestra actividad es exactamente lo que más ha valorado la UNESCO.
Amo la Serra porque es mi mundo y después de ver mucho mundo es un orgullo estar arraigado y comprometido con su futuro. Ver Biniaraix, el Puig del Migdi y els Cornadors cada mañana al abrir la ventana me da fuerza para seguir adelante.