Lluc Mir

Maestro marger, trabaja en toda la Serra

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Soy de Palma. Hace más de 20 años que soy marger. Yo no tenía interés en hacer de marger, en mi familia nadie lo ha sido. Estudié Bellas Artes en Valencia y Barcelona. Me apunté a las escuelas de margers. Creo que para este oficio no se debe esperar una vocación innata, te puedes enamorar de este trabajo en el camino.

Con este oficio no te puedes dormir, las piedras no se ponen solas. Pero es cierto que hay mucho trabajo, todos tenemos. Los que hace muchos años que lo hacemos, tenemos clientes. Aunque un marger cobra menos que un cantero o un pintor por hora. Entramos todos al mismo convenio, el de la construcción, pero nuestro trabajo es mucho más pesado, y el sueldo no se corresponde.

Lo que me gusta es trabajar en el exterior, ver cómo cambian las estaciones, los diferentes pájaros y árboles, los parajes. Sabes que los trabajos que haces te pervivirán, la piedra es muy potente. Este sentimiento de querer trascender es muy humano.

Cuando le preguntabas al maestro Xesc de Sóller, quien me enseñó el oficio, porqué se había hecho marger te decía: «¡porque era libre!». Tenemos un gran sentimiento de libertad, en foravila, con tu grupo. Este trabajo te mantiene activo, estás todo el día caminando, coges la cesta, subes, bajas … ¡no tienes que apuntar al gimnasio! Ahora, tienes que estar muy concentrado: que lo que haces queda. Este oficio si no lo amas es muy pesado.

He trabajado como marger en Sudáfrica y en Suiza, y he hecho intercambios con Francia, Grecia y Estados Unidos, con gente apasionada de la piedra en seco. En 2019 fui reconocido con el prestigioso premio R. H. Driehaus de Artes en la Construcción. Fui el primer marger en obtener un galardón.

En otoño de 2016, fundamos el Gremi de Margers, para defender nuestro oficio. El Gremi nace de la preocupación por la salud de nuestro oficio. No está asegurado, la mayoría de nosotros hemos ido a escuelas de margers que hoy no existen. No se respeta la tradición de la piedra, muy arraigada en Mallorca. Todos los que fundamos el gremio amamos mucho nuestro oficio.

No queremos ser folclore. Los oficios tradicionales recogen un saber acumulado a lo largo de generaciones, que es inmaterial, no es tangible, es un tesoro.